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Mi chica revolucionaria de Diego Ojeda

Éste ha sido, entre otras cosas, el mes de la poesía. Ya os hablé sobre dos autores españoles en esta entrada y de momento han caído unos cuantos más, grandes descubrimientos que me han hecho vibrar. Y todos ellos de producto nacional, es más, la mayoría de ellos madrileños declarados (¿qué tendrá Madrid que inspira grandes poetas? Ay, mi pequeña).

Pero hoy quiero hablaros de Diego Ojeda y de su libro Mi chica revolucionaria. Es el segundo poemario de este cantautor y poeta; el primero fue A pesar de los aviones y ya va por su 11º edición a pesar de mi total y absoluto desconocimiento... Porque sí, no tenía ni idea de quién era Diego Ojeda, no sabía nada de su cotidianidad hecha poesía ni de sus chicas revolucionarias, de su terapeuta, de sus historias de idas y venidas, de esa amistad que mantiene con otros grandes poetas como Elvira o Marwan y tampoco tenía ni idea de sus maravillosas canciones. 

De poesía, lo reconozco, no era consciente de prácticamente nada cuando de pronto (cosas de la vida, ya se sabe) me dieron el pistoletazo de salida y ahora no puedo parar de investigar, de leer, de descubrir, de maravillarme con el arte y la emoción de todos ellos, de necesitarlos. Es absolutamente maravilloso.


Pero Mi chica revolucionaria llegó a mis manos pese a mi enorme desconocimiento gracias a su color, rojo peligro, rojo sentimiento, rojo advertencia, rojo amor, rojo revolución y gracias también a la mirada serena, clara y desafiante de la preciosa ilustración que lo acompaña. Todo eso hizo que le prestase atención. Lo que me conquistó sin reservas fue su poema de contraportada.

Las chicas revolucionarias,
andan sueltas,
vuelan sin bragas 
y llevan en el bolso
un libro de poemas. 

Si algo me encanta de esta nueva generación de poetas es lo frescos, actuales, transgresores que son. Cómo elevan la cotidianidad, los pequeños sentimientos, los detalles universales a la categoría de arte, de historia que merece ser contada. Y es su historia pero también es la mía, y la tuya. Sentirme tan cerca de ellos es indescriptible. Supongo que es la magia de leer a tus contemporáneos y sobre todo cuando son tan maravillosos, la conexión que te une a ellos es infinita. No solo te encuentras entre sus versos si no que a veces también aprendes, de vivencias ajenas escritas en un lenguaje natural que es inevitable comprender, un idioma de piel que se adapta a la tuya de forma innata, sin miedo. Todo lo que os pueda decir es poco. Estoy absolutamente prendada de esta generación de poetas y cantautores. Los quiero todos, todos para mí, por favor.

Volviendo con Diego, no necesité más y no me decepcionó en absoluto. El prólogo está escrito por una íntima amiga suya; Elvira Sastre. El retrato que hace de Diego ya es, de entrada, pura poesía. Nos abre a él con una imagen suya que nace del cariño que le profesa, de la admiración como poeta, del conocimiento que tiene de él tras conocerle. Nos habla de una persona que te hará sentir especial, que es honesta, que no esconde sus miedos para poder enfrentarse a ellos, que asume que se equivoca, que es inseguro, cariñoso y optimista. Nos avisa que lo que encontraremos en él es la forma divina en la que recuerda que lo ordinario tiene encanto, en la delicadeza del día a día, amores revolucionarios, despedidas obligadas, noches por Madrid...



Todo esto es de lo que nos habla Diego en su poemario. Y lo cierra otro amigo suyo; Pedro Andreu (también poeta) en el que cuenta mil anécdotas de todos ellos como un reflejo de quienes son, cómo viven y cómo han aprendido a base de experiencias.

¿Me ha gustado? Si, lo ha hecho. Creo que soy carne de poeta, así de claro. Aunque es cierto que, si le tengo que poner la puntilla, diré que a veces pecaba de ser un poco pesado. Pero supongo que no lo podemos tener todo, ¿no? Sin duda alguna os va a encantar, os vais a encontrar entre los versos de Ojeda y vais a tener ganas de lanzaros a las calles (de Madrid) para experimentar, vivir y sentir todas esas cosas que pasamos por alto por tener demasiada prisa, por no ser lo suficientemente observadores o por no darle la importancia que tienen. Así que ya solo por haber conseguido eso; gracias Diego.

Y por si esto fuera poco ya os he dicho antes que es cantautor. Tiene una serie de canciones en las que colabora con otros artistas y poetas que se llama Amerizaje. Y si su bolígrafo escribiendo es bueno, su música lo es todavía más. Estoy completamente enganchada, es ponerme su lista de reproducción en Youtube y no parar de escucharle una y otra vez. Y lo que es más importante, sin darme cuenta, entre una canción y otra me inspiró a mí también para encontrar las palabras y escribir. ¿Sabéis en lo que le convierte? En un pequeño héroe. Y sin saberlo él.

Hacedme caso; os inspirará.

 


With love,
Desirée.

Comentarios

  1. Me ha resultado curioso porque, a parte de ser una enganchada a tu blog y más cuando actualizas tan de seguido, nunca me ha dado por leer este tipo de poesía. He leído a Machado, y poco más. No soy muy de poesía y lo poco que he leído de esta nueva nube poeta (en redes sociales, blogs, etc...) no me ha gustado. Tampoco he leído nada de Diego Ojeda, claro está. Hablando en general y por lo poco que he leído, tienes razón cuando dices que estos poetas escriben lo común y hacen que nos lleguen sus versos dentro porque cuentan algo cotidiano... a mí sin embargo, solo me parecen palabras. Para mí la poesía es mucho más que escribir cuatro versos diciendo cosas comunes (por muy bueno que sea el autor). Es opinión propia, no juzgo a todos por igual, pero es lo que veo.

    Aun así, me ha gustado que nos hables de Mi chica revolucionaria -confieso que estuve a punto de comprarlo- y de tu impresión.

    un abrazo♥

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    Respuestas
    1. Jo, muchísimas gracias. Me alegro muchísimo que te tenga ahí en vilo, de verdad, me hace mucha mucha ilusión. Espero que te sigan gustando las entradas <3.

      Te entiendo. He conocido a gente que tiene la misma opinión, que cuando los leen se quedan en plan, "¿Dónde mierdas está la rima?" "¿Y a esto le llaman poesía?" "Si esto lo vivo yo todos los días" y es una opinión muy respetable. Esta nueva generación se ha saltado las reglas escritas y no escritas de la poesía y se han quedado con el fondo, con la idea de expresar, de convertir en arte las palabras, con la belleza de las cosas. Y como todo, creo que o te encanta o ni te va ni te viene. Yo tampoco era nada de leer poesía (quitando "Las Flores del Mal" de Baudelaire -que si te va más la poesía clásica, te lo recomiendo muchísimo-) y cuando de pronto, por azares de la vida, llegaron a mí me conquistaron profundamente. Me encanta la forma en la que ensalzan la vida cotidiana -y no tan cotidiana- dándonos un nuevo sentido al día a día, a los pequeños placeres y detalles de esa forma tan cercana y casual.

      Pero como todo "arte" hay algunos que ven el universo y otros que ven palabras juntas. Ésa es la magia, supongo, que cada uno ve una cosa diferente. Y, de verdad, totalmente respetable.

      Muchísimas gracias por tu opinión, preciosa, y por comentar todas mis entradas. Me das muchas ganas de seguir y eso es un tesoro enorme. ¡¡GRACIAS!!

      Un besazo,
      Desirée.

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  2. Pues me alegro mucho que te estés interesando de esa manera, me alegra muchísimo que se esté dejando de ver la poesía como hace unos años y haya un movimiento tan bestial.
    Un abrazo, me quedo por aquí.
    P.S.: El diseño es simplemente maravilloso, además :)

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